De donde viene:
La más famosa de las familias políticas de la Grecia contemporánea tiene como primer ascendiente a Georgios Papandreou -luego adjetivado sénior, para diferenciarle de su nieto tocayo- (1888-1968), un abogado de Acaya de tendencias republicanas y liberal-conservadoras que en el período de entreguerras se labró una carrera política como gobernador de las Islas del Egeo, diputado nacional y ministro de Educación en el primer gobierno republicano del líder liberal Eleftherios Venizelos, del que fue principal colaborador.
Quién es:
Georgios Papandreou, tercera generación de la más célebre dinastía de estadistas europeos, ha asumido el Gobierno de Grecia en octubre de 2009 -al tercer intento- tras imponerse en las urnas el partido que preside desde 2004, el PASOK, a la conservadora Nueva Democracia de Kostas Karamanlis. Hijo y nieto de primeros ministros, el nuevo gobernante socialista es un político respetado con una amplia experiencia ministerial en los gabinetes de su padre, Andreas, y de Kostas Simitis, del que fuera eficiente titular de Exteriores. Ahora, al tiempo que transmite un mensaje regenerador del sistema heleno con las nociones de transparencia y meritocracia, Papandreou se propone estimular una economía al borde de la recesión y reducir el déficit público; en política exterior, apuesta por afianzar las relaciones con Turquía, resolver el conflicto de Chipre y zanjar la disputa con Macedonia.
Como llego a su puesto:
La lección de las elecciones de 2004 convenció a Papandreou de la imperiosa necesidad de poner al día el discurso, las formas y la estructura del partido. De cara al VII Congreso, a celebrar en Faliro, Atenas, los días 3 y 4 de marzo de 2005, el presidente y sus lugartenientes diseñaron una plataforma que invocaba una "nueva era" en la que el PASOK debía desenvolverse como un partido "democrático, abierto y participativo", aligerado de burocracia y descentralizado; en otras palabras, el PASOK tenía que funcionar como una "célula viva" en una sociedad que quería regirse por el "diálogo" y "deliberación".
El triunfo sobre ND por cuatro puntos de diferencia en las elecciones del 7 de junio al Parlamento Europeo y la ventaja aún más amplia que auguraban todos los sondeos permitieron a Papandreou encarar con el mayor de los optimismos las elecciones generales del 4 de octubre de 2009. Más a su favor, Karamanlis, desde que convocó los comicios, hizo gala de una actitud derrotista, de estadista vencido de antemano por los problemas y crisis que habían jalonado su segundo y accidentado mandato, el cual, ciertamente, podía considerarse un fracaso.
Al final, el PASOK conquistó sus mejores resultados desde 1993 con el 43,9% de los votos y 160 escaños, nueve por encima de la mayoría absoluta. En sus primeras alocuciones tras conocer la victoria de su partido, Papandreou se declaró comprometido con "cambiar el rumbo del país hacia un espacio respetuoso de la ley, el medio ambiente y el progreso", valores que permitirían a los socialistas "volver a unificar a los griegos", si bien, advirtió, "el camino no será fácil".
Como ha tratado el referéndum de Papandreu la prensa:
La mayor parte de la prensa ha dicho que, Europa se ha mostrado dispuesta a asumir la responsabilidad de Grecia. En cambio, llamar a un referéndum constituye un gesto de irresponsabilidad hacia Europa, critica el periódico liberal de izquierda Süddeutsche Zeitung: “Con su decisión unánime de convocar el referéndum, Papandreu… ha vuelto a sumir a Europa en la incertidumbre de los días precedentes a la cumbre de la UE. Aún peor: mientras que en las últimas semanas todavía se podía actuar, ahora amenaza una parálisis total… Resulta difícil vislumbrar una salida: Papandreu vuelve marcha atrás, se desautoriza a él mismo y probablemente no hace más que potenciar la ira en las calles de Atenas y en el seno de su propio Gobierno. De cristalizarse la consulta popular, a Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, a los países de la eurozona y a la UE como un todo, al BCE y al FMI, es decir, por decirlo claro, prácticamente al resto del mundo se le va a tener que ocurrir algún modo de superar el tiempo de espera hasta la decisión, y también de tratar el resultado si la mayoría de los griegos se pronuncia en contra de los planes de rescate”.