Fran Merino/Madrid
El primer día del
año puede representar muchas cosas, para mi, es como el día en que
todo comenzó y todo acabó. Una de las personas que curaba mis
heridas con sus besos, nació ese día, ahora hace 70 años. De sus
consejos incondicionales, las charlas con la experiencia y el apoyo
continuo de un amor maternal más allá de una madre. Ella, por la
que tantas veces lloro,
aunque hay noches que me contengo, rara vez lo logro, y en todos y
cada una te recuerdo y te nombro.
Ella,
la que más sonrisas me ha arrancado, con solo verla reír, aunque no
te vuelva a ver y te eche de menos.
Yo solo quiero
hacerte saber, que un pueblo entero se acuerda de una persona tan
generosa, sincera y familiar como tú. Que tus hijos, nada más y
nada menos que 8, no te olvidan ni un fugaz instante y tus 16 nietos
menos aún, que por cierto aumentando. Y a pesar de ser egoísta, tan
numerosas lágrimas no han sido por perderte, si no porque los más
pequeños de la casa no hayan podido aprovecharse de tan solo conocer
a la hermosa persona que podían e iban a tener en su vida.
El año 63,
tuvo uno de los momentos más felices de su vida, después del
nacimiento de sus 8 regalos de Dios. Cuando se casó con un pequeño
y chinchoso hombrecillo de gran corazón y tocayo con un servidor. Un
amor que
el tiempo no borró la ilusión del primer día. A
partir de ese día, empezó su historia familiar, una historia para
no olvidar.
Ella fue la persona
más generosa que apareció en mi vida. Siempre dispuesta a ayudar a
un vecino con cualquier problema. Siempre sonriente. Siempre elocuaz
y alegre. Cuidando de mi, cuando no sabía ni hablar; dándome paz,
cuando no la podía encontrar. Y jamás olvidaré sus últimas
palabras hacia alguien cercano a mi, cuando ese fatídico 1 de Enero
de 2009 estaba más cerca de llegar. Sus palabras “cuídamelo”
todavía resuenan en mi y me la imagino enferma mirando hacia mi,
desde la cama del hospital. Como siempre, pensando en los demás y no
en ella, una última vez más.
Siempre estuviste,
aunque ahora no estés, gracias Margarita, gracias abuela.