miércoles, 10 de abril de 2013

LA GENEROSIDAD TIENE NOMBRE



Fran Merino/Madrid

El primer día del año puede representar muchas cosas, para mi, es como el día en que todo comenzó y todo acabó. Una de las personas que curaba mis heridas con sus besos, nació ese día, ahora hace 70 años. De sus consejos incondicionales, las charlas con la experiencia y el apoyo continuo de un amor maternal más allá de una madre. Ella, por la que tantas veces lloro, aunque hay noches que me contengo, rara vez lo logro, y en todos y cada una te recuerdo y te nombro. Ella, la que más sonrisas me ha arrancado, con solo verla reír, aunque no te vuelva a ver y te eche de menos.



Yo solo quiero hacerte saber, que un pueblo entero se acuerda de una persona tan generosa, sincera y familiar como tú. Que tus hijos, nada más y nada menos que 8, no te olvidan ni un fugaz instante y tus 16 nietos menos aún, que por cierto aumentando. Y a pesar de ser egoísta, tan numerosas lágrimas no han sido por perderte, si no porque los más pequeños de la casa no hayan podido aprovecharse de tan solo conocer a la hermosa persona que podían e iban a tener en su vida.

El año 63, tuvo uno de los momentos más felices de su vida, después del nacimiento de sus 8 regalos de Dios. Cuando se casó con un pequeño y chinchoso hombrecillo de gran corazón y tocayo con un servidor. Un amor que el tiempo no borró la ilusión del primer día. A partir de ese día, empezó su historia familiar, una historia para no olvidar.

Ella fue la persona más generosa que apareció en mi vida. Siempre dispuesta a ayudar a un vecino con cualquier problema. Siempre sonriente. Siempre elocuaz y alegre. Cuidando de mi, cuando no sabía ni hablar; dándome paz, cuando no la podía encontrar. Y jamás olvidaré sus últimas palabras hacia alguien cercano a mi, cuando ese fatídico 1 de Enero de 2009 estaba más cerca de llegar. Sus palabras “cuídamelo” todavía resuenan en mi y me la imagino enferma mirando hacia mi, desde la cama del hospital. Como siempre, pensando en los demás y no en ella, una última vez más.
Siempre estuviste, aunque ahora no estés, gracias Margarita, gracias abuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario